Las primeras teorías del desarrollo mantenían que el recién nacido era desorganizado, pasivo, reactivo o retraído. Las investigaciones más recientes sugieren una visión muy distinta: las capacidades biológicas, comunicativas, emocionales y sociales, que están integradas funcionalmente, permiten al bebé buscar estimulación de manera activa y regular sus propios comportamientos a través de la interacción con su entorno.
Por Joana Raheb Vidal
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| [PDF] Desarrollo y riesgos del bebé | 139.97 KB |