Ante un niño que presenta este grave trastorno, y ante la angustia de la familia que no entiende a su niño, ni sabe por qué sufren de estas dificultades, el primer problema que se me plantea es cómo organizar un diagnóstico que no se quede solamente en una etiqueta, sino que además ayude a definir qué líneas de intervención son las más adecuadas, así como un pronóstico lo más realista posible, es decir, que no alimente falsas expectativas, tanto en un sentido esperanzador, como en el contrario.
Bassols, M.
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| [PDF]Algunas reflexiones a partir del trabajo madre-niño en los trastornos graves de la comunicación | 167.88 KB |